storyloc

Empieza por los pies. Siempre empieza por los pies.

Hay un claro en algún bosque donde la tierra es más oscura que en cualquier otro punto del monte y la vegetación se acerca pero no termina de ocupar. Hay una inscripción en un dintel que lleva trescientos años mirando a quien pasa sin que nadie le devuelva la mirada. Hay un carnaval que cada año repite un gesto cuya razón se perdió hace dos siglos.

Eso es lo que me interesa. No el monumento que sabe que es monumento. La evidencia que no sabe que es evidencia. La que lleva siglos ahí, a la vista, esperando que alguien le haga la pregunta correcta.

Storyloc es ese intento. Leer el territorio como se lee un documento difícil: con paciencia, con desconfianza productiva hacia lo obvio, con la disposición a que lo que encuentras contradiga lo que esperabas encontrar.

Las preguntas, una vez instaladas, no se van.